Azúcares añadidos, una agresión a nuestro cuerpo y a nuestros dientes

La mayoría de los alimentos, por no decir todos, tienen una cierta cantidad de azúcares. Puede ser bastante elevada o más pequeña, pero este elemento, tan necesario para nuestro cuerpo, está presente en ellos. Así que basta con lo que contiene la fruta, la pasta, los cereales sin procesar, para ofrecer la cantidad que necesitamos para nuestro día a día. Pero en el mercado hay productos que tienen una cantidad superior de azúcares, añadidos en el proceso de producción y que hacen que se conviertan en auténticas bombas de azúcar.

Esto no solo es un problema grave para nuestro cuerpo, sino que estos azúcares ayudan a las bacterias de la boca a generar ácidos que atacan al esmalte y que pueden llegar a provocar serios daños en las piezas dentales. No hay que ser alarmista, ya que todo, en su justa medida, se puede tomar sin problemas. Eso sí, hay que racionalizar muy bien su consumo y evitar, en la medida de lo posible, tomar estos productos.

Los productos con azúcares añadidos, como los refrescos, la bollería industrial, los zumos comerciales y tantas otras cosas pueden ser un problema para la salud del consumidor

Esa cantidad de azúcar que llevan los productos industriales provoca serios problemas en el organismo, si se abusa de ellos. El azúcar es una sustancia que gusta, así que se disfruta consumiendo una cierta cantidad. Las bebidas dulces, los bollos, y otros productos similares tienen más endulzante para que gusten más y en consecuencia se consuman más. Pero ese azúcar añadido está también en otros productos que parecen más «naturales», así que hay que tener cuidado.

No vamos a pecar de alarmistas, así que no te vamos a decir que no disfrutes de estos productos si te gustan, pero recuerda que en la mesura está la clave. Conviene reducir al máximo este tipo de productos y disfrutar más de la fruta, los zumos hechos en casa y sobre todo, de todo lo que hagamos nosotros mismos, ajustando los ingredientes a lo que realmente nos gusta.

Y recordar que una buena higiene dental es necesaria, así que hay que limpiarse los dientes tras cada comida o, al menos dos veces al día, aunque tres sería lo ideal. De esa manera evitaremos que esos azúcares, que tanto daño hacen a nuestros dientes, puedan actuar como lo hacen.

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