Las muelas del juicio, qué son y cómo tratar con ellas

Cuando se cambia la totalidad de los dientes y tanto la mandíbula superior como la inferior están completas, puede ser que salga un tercer molar en cada uno de los extremos de ambas mandíbulas. Esto suele suceder entre los 16 a los 28 años y aunque a veces no llegan a eclosionar, cuando lo hacen causan bastante dolor y algunos inconvenientes.

Este tercer molar tiene como una de sus principales características que es una pieza residual, de la época en que los humanos tenían una mandíbula más grande y cabía perfectamente. Ayudaba a la masticación de carne cruda, pero la evolución ha hecho que la zona mandibular sea más pequeña y por lo tanto, no quepa.

En ocasiones no llega a aflorar y no molesta, otras veces crece inclinado y puede quedar bloqueado por una pieza vecina y no salir, aunque provoca una presión incómoda en esa zona y hasta puede causar dolor. Otras veces, la muela del juicio puede posicionarse bien y no causa ningún problema. Esto puede ocurrir si hay un hueco junto la muela del juicio y esta sale de manera que se sitúa bien.

Si crece inclinada, aunque tenga ese hueco puede ser que no salga bien, sino que roce la encía y provoque alguna lesión, pequeña pero dolorosa. Si no produce daño, suele ser una pieza que dificulta mucho la limpieza de la boca. Su posición impide que el cepillo llegue bien y puede producirse una caries, haciendo que sea necesario extraerla.

Pero la extracción puede ser bastante compleja, ya que al no salir de manera normal hay que realizar una serie de incisiones que permitan acceder bien a la pieza y poder extraerla bien. Se trata de una breve y pequeña operación quirúrgica, que precisa de anestesia local.

No es una operación difícil ni complicada, pero tiene algunos riesgos, ya que la muela del juicio puede ser complicada de sacar y al intentarlo se puede dañar el nervio. No es necesario sacarlas si no presentan problemas. Basta con tenerlas controladas mediante radiografías y saber cómo actuar en caso necesario.

Si comienzan los problemas, se acrecienta el dolor o se nota una presión en la zona, hay que visitar al dentista y dejarse aconsejar por él para ver si se pueden extraer.

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