Llega la Navidad, las comidas, las cenas… y el cuidado de los dientes

El cuidado de los dientes no conoce épocas de año, ni festividades. La Navidad es el momento en que nos reunimos alrededor de una buena mesa, con comidas y cenas de empresa, con familia y amigos, así que solemos comer y beber más de la cuenta. Y eso quiere decir que tenemos un cambio en las costumbres, que nos desplazamos fuera de casa y que tenemos que extremar el cuidado de nuestros dientes.

Estos suelen ser los grandes olvidados en estas especiales fechas, así que no está de más recordar que tenemos que seguir con la rutina de la limpieza de nuestros dientes y encías. Aunque parezca difícil y no tengamos siempre todos elementos necesarios para limpiar los dientes a mano. Hay algunos trucos para evitar que esa comidas y bebidas extra puedan resultar un problema para mantener esa higiene diaria y necesaria.

Lo principal es mantener la hidratación de la boca. El agua es fundamental, ya que ayuda a eliminar bacterias gracias a la salivación y el agua. Después de comer, aunque se consuma vino, cerveza o cualquier otra bebida, hay que beber agua para mantener esa hidratación y la boca necesita del agua para mantenerse así.

Es importante tener a mano el hilo o la seda dental, para eliminar los restos de comida que pueden haberse quedado entre los dientes. De esta manera no solo se evitará que exista el riesgo de que las bacterias se alimenten de esos restos, sino que además se elimina el riesgo de que se produzca mal olor a causa de ellos.

En este caso, hay que evitar el uso de los mondadientes o palillos. Esta costumbre de utilizar los palillos de madera puede parecer inocua y sin riesgo, pero puede causar daños en las encías, porque con un descuido puede causar una herida que produzca no solo dolor, sino también un sangrado que puede causar daños mayores.

Mascar un chicle también ayuda a mantener la hidratación, además de permitir que los restos que se quedan entre los dientes se vayan, al menos en su mayoría. Mascar chicle (¡sin azúcar!) también permite generar más saliva y mantener a raya a las bacterias hasta que podamos cepillarnos los dientes.

De todas maneras, tampoco está de más acercarse hasta el baño y lavarse bien las manos. Con estas bien limpias, se puede hacer servir el dedo índice como cepillo improvisado, frotando los dientes y aclarándolos con agua abundante. Una medida provisional pero que puede ayudar a mantener la higiene si es necesario. ¡No olvidemos la rutina de limpieza en Navidad!

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