No hay excusas: se puede mantener la higiene dental también en verano

Cuando llegan las vacaciones, se puede pensar que hay una relajación en los hábitos que llevamos a cabo a lo largo del año. Una de esas rutinas es el cepillado diario de los dientes, algo que aunque parezca que no tiene una gran importancia, es fundamental para mantener la salud en nuestra boca.

En verano nos relajamos demasiado y dejamos incluso a olvidar que es importante tener unos dientes sanos, limpios y fuertes. Así que no hay excusa: los dientes se han de cepillar tres veces al día, tras el desayuno, después de comer y antes de ir a dormir, sea cual sea el destino vacacional.

Una de las excusas que pueden surgir es que nos hemos olvidado el cepillo de dientes, que no hay dónde comprarlo y que resulta inútil limpiarse los dientes sin él. Esto son excusas, porque, a no ser que hayamos elegido un destino en un desierto en el que no hay personas viviendo en ningún lugar, siempre se puede comprar un cepillo de dientes.

De todas maneras, también es posible realizar el cepillado sin este importante elemento. Está claro que el resultado de la limpieza no será el mismo, pero siempre es mejor que nada. Basta con tener un poco de agua, las manos limpias y ganas de tener una dentadura sana.

Frotando con el dedo sobre la superficie de los dientes se conseguirá eliminar parte de la suciedad que queda en ellos. No será una limpieza tan a fondo como la que proporciona un cepillo, pero por lo menos eliminará los restos más grandes de comida, evitando que produzca daños al esmalte.

No hay que utilizar medios como los mondadientes, que pueden llegar a causar daños en el esmalte. Y mucho menos, no hay que limpiar los dientes con trocitos de madera, cosa muy habitual en algunos puntos rurales de España y en otros países. Los trozos de madera pueden astillarse y alguna de esas astillas pueden quedar entre los dientes, causando daños en las encías.

Durante el verano hay que beber mucha agua, tener la boca bien hidratada y realizar una limpieza cada pocas horas, aunque sea de esta manera rudimentaria. No olvidemos el hilo o la sedad dental y no nos vayamos a dormir sin realizar una limpieza de dientes, sea con el cepillo o sin él. ¡Tus dientes lo agradecerán!

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