¿Qué son los implantes dentales?

Muchas veces, pese a mantener la higiene de la boca, hay que extraer alguna pieza dental. A veces, la enfermedad ataca a la encía o al diente y es necesario que se extraiga. Pero ese no es el fin para esa pieza, ya que puede ser sustituida por un diente artificial. Pero para integrarlo en la dentadura, primero hay que introducir un implante dental.

Pero ¿qué es exactamente un implante dental? Son aditamientos artificiales que funcionan como raices artificiales que se integran a la perfección con el resto de tejidos de la boca. Actualmente se fabrican con titanio químicamente puro y no provocan alergias al usuario.

Una vez osteointegrados en el maxilar o la mandíbula sirven para dar soporte a los dientes artificiales que irán unidos a ellos. Su distribución es similar al diente natural y comprende tres partes. La primera es la que queda por debajo de la encía y que se llama fijación implantológica o implante dental; el pilar transepitelial, que es la porción de la fijación que emerge en la boca y por último la corona o prótesis que recubre al pilar y se puede ver en la boca.

Con este sistema, los dientes artificiales que se colocan en sustitución de los naturales perdidos no solo tienen una mayor estabilidad, sino que son incluso mejores y más resistentes que estos. Gracias a estos implantes se impide que el maxilar pierda consistencia y densidad, manteniendolo sano y fuerte, con todas sus cualidades intactas.

Además, es muy útil para asegurar otros tratamientos ortodónticos u ortopédicos, mejorando su implantación.

Pero, aunque es una de las mejores opciones para sustituir los dientes perdidos, no hay nada como los dientes naturales, así que hay que procurar mantenerlos en perfecto estado, visitando al dentista cada seis meses y aplicando todas las rutinas de higiene dental diaria. ¡No lo olvides!

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